martes, 30 de enero de 2018

Descendiendo el río Huerva en cicloturismo tranquilo

Enlazando con mi anterior entrada, más un artículo de opinión que de cicloturismo, os propongo una ruta que desciende el río Huerva.
Esta ruta empieza en el tren de Teruel. En este blog es marca de la casa: nada de vehículo privado a motor.  Tanto desde Zaragoza como desde Valencia o Teruel es viable llegar con tren a Ferreruela de Huerva, a 16 kms de Fonfría, lugar aproximado de nacimiento del Huerva. Con mala suerte te tocará montar en el tamagotchi, un tren que debería llevar jubilado 20 años y que sigue en uso.
Un inconveniente: los trenes que nos dejan en Ferreruela llegan a última hora de la tarde, esto limita la distancia que podremos pedalear antes de que anochezca.


Uno de los llamados tamagochi que aún funcionan en Aragón

Desde Ferreruela una estrecha carretera, que se bifurca en Lagueruela, sube hasta Fonfría y es un ejercicio de ida y vuelta al punto de partida. Es una carretera de subida constante que remonta 400m de altura y se puede hacer por dos variantes de, aproximadamente, la misma distancia.




En Ferreruela el Huerva es poco más que una acequia de aguas limpias y de allí sale la carretera que nos conduce a Cucalón donde un puente medieval cruza el río. Idea de los muchos años que lleva habitada la zona son los puentes que encontraremos a lo largo del trayecto. En Villahermosa también hay uno y de allí se puede ir por pista de tierra, en buenas condiciones, o carretera a Badules. En cualquier caso el río irá a nuestro lado como una permanente línea de arbolado. En Badules nos encontramos con una surgiente de agua de excelente calidad junto a la iglesia. Este manantial no se encuentra afectado tan seriamente como otros acuíferos por la contaminación de nitratos y otras sustancias procedentes de la agricultura intensiva.


La fuente de Badules

En mi última ruta hice noche en Romanos, gracias a la hospitalidad de Ana. No hay muchos hospedajes, aunque tampoco es un gran problema acampar por libre y, caso de mal tiempo, hay varias ermitas por la zona.


La ruta en bici desde Badules a Villadoz transita por un camino agrícola desde el que se divisa a un lado la sierra de Cucalón y al otro la autovía que divisaremos a lo largo de varios tramos del camino. En Villadoz hay un estupendo horno de pan y repostería tradicional. Muy recomendable.


El río a su paso por Villadoz


De allí otro corto paseo nos lleva a Villareal de Huerva y Mainar, dos pueblos casi pegados que viven del cereal, como buena parte de la comarca. En Villareal se halla el conocido silo con el banderón de España que todo el mundo divisa desde la autovía A-23. Toda una paradoja, una autovía que transitan miles de vehículos diarios, que atraviesa un desierto poblacional. La autovía se vendió como una forma de vertebrar el territorio pero, en realidad, se limita a unir Zaragoza y Valencia con una paradita en Teruel. Entre tanto un rosario de pueblos diminutos y la histórica Daroca que se quedó a un lado.



El recorrido discurre obligatoriamente por la carretera N-330, ahora casi sin tráfico, que nos ofrece vistas sobre el río que tan pronto pierde como gana caudal.
Se llega a Cerveruela, pequeño pueblo rodeado casi en todo su perímetro por el río que proporciona un agradable entorno de sombra. Una parada en el albergue, que también es bar y restaurante, es imprescindible, pues es el único bar abierto todo el año en bastantes kms a la redonda.


Desde allí hasta Vistabella el río se encañona y proporciona un paisaje tranquilo y húmedo con algún remanso que permite incluso el baño y que es punto de excursiones. Ojo con el firme de la carretera, en mal estado y con algún bache importante.
Tras varios sube-bajas se llega a Vistabella, donde es frecuente encontrar el río completamente seco.
Opté por ser más o menos fiel al curso del río lo que solo recomiendo si se está muy animado a pedalear por una pista en mal estado y llena de cuestas. Desde Aladrén parte la pista que, llevándonos por el monasterio abandonado conocido como el Santo te deja en la parte alta de Tosos rodeando el pantano de las Torcas. Encontrarse con los restos de un monasterio románico en mitad de ninguna parte es, como poco, chocante. Es lo que se conoce popularmente como el Santo y que fue una próspera comunidad monástica probablemente hace unos siglos, que bebía de las aguas del Huerva.


Paraje del Santo en Tosos

La llegada a Tosos, tras el palizón de pistas y senderos, fue providencial. Un buen rato de descanso y hasta Villanueva de Huerva, con otro puente medieval sobre el río.
Desde allí es tan simple como dejarse caer, por otro largo tramo sin poblaciones, hasta Mezalocha, en un cerro que domina el pantano, donde aproveché para hacer noche. Eso sí, se puede seguir perfectamente hasta Zaragoza del tirón pues es todo cuesta abajo.



El último tramo del Huerva también es el más poblado y es recorrido por muchos ciclistas, sobre todo de BTT.
Hasta Muel es una bajada de 7km desde Mezalocha que nos deja en el paraje del Parque Municipal, un espacio que se halla junto a la conocida ermita Ntra Sra de la Fuente que conserva pinturas de Goya.
Tras la parada obligada en el parque de Muel es mejor tomar tramos de caminos agrícolas paralelos a la N-330, pues en esta zona tiene tramos que pueden ser peligrosos. En María de Huerva ya tomamos el camino que discurre por la margen derecha del río y que no abandonaremos hasta Zaragoza capital. Por él probablemente nos cruzaremos con más ciclistas y nos ofrece vistas desde lo alto de una zona muy urbanizada. No olvidemos que Cuarte de Huerva es el segundo municipio español en multiplicar su población en los últimos años.


Castillo de Cadrete


Una curiosidad: se pueden avistar cabras montesas en las cercanías de Cadrete. No te falla la vista si ves alguna, se han extendido por todo el valle del Huerva moviéndose por las sierras cercanas.
Y todo el recorrido también es un paisaje industrial de los cercanos polígonos y territorio de unifamiliares.
Llegar a Cuarte es fácil. Un poco más lioso es encontrar la senda del Huerva que nos lleva a Zaragoza tras atravesar una fea zona de talleres y escombreras hasta la Fuente de la Junquera.




Desde allí es un paseo ya cruzar la ciudad por el carril bici hasta el entorno del Parque Bruil y la desembocadura. Todo ello señalado y totalmente plano.




Desembocadura del Huerva

lunes, 8 de enero de 2018

Huerva, un río maltratado

El o la Huerva/Uerba. Un río con varios nombres y dos géneros que recorre parte del Aragón más despoblado y desemboca en Zaragoza capital. Un afluente del Ebro que permite conocer mucho de la realidad aragonesa concentrada en 128km de recorrido desde la sierra de Cucalón.
Un río pequeño, que aporta al Ebro 67hm3 anuales, pero que es conocido por discurrir por un largo tramo urbano por Zaragoza capital. Un afluente que nos habla de despoblación, de usos del agua y, por desgracia, de contaminación de las aguas.
De hecho entre las noticias que más recientemente nos han hablado del Uerba es un informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro en que se sitúa entre los tres con mayor contaminación en su tramo final. En dicho informe se denuncia que hay presencia de hidrocarburos y de diversos metales pesados que, además, han pasado a la fauna y en varias especies de peces se encuentran restos de plomo y cromo.
El problema no es nuevo. Río Huerva, más sucio vas que la mierda cantaba la Bullonera hace unos cuantos años en sus coplillas del bimilenario.


El río Huerva cerca de su desembocadura

Al Huerva se arrojaron durante años toneladas de residuos líquidos sin depurar, desde aguas negras a vertidos industriales. También se realizaron extracciones de gravas sin control, que producen erosión severa y pérdida de la capa vegetal, y proliferaron los vertederos ilegales.
La situación ha mejorado considerablemente, pero varios problemas en su cuenca se han quedado.
El detectado recientemente apunta a vertidos industriales sin control, pues se han encontrado metales asociados a labores de cromado y residuos de combustible parcialmente quemado como benzopireno. También hay contaminación orgánica de usos residenciales. En ambos casos es difícil establecer el punto de procedencia de los vertidos, aunque todo apunta al área industrial del entorno de Cuarte. Toda esa zona se ha poblado muy densamente en los últimos años, así que también es probable que se produzcan vertidos esporádicos sin depurar de algunas de las miles de nuevas viviendas.
Aguas arriba, otro problema no menor procede de la contaminación agrícola y afecta a los acuíferos que alimentan el cauce directamente. De hecho en la misma cuenca hay varias poblaciones que, puntualmente, no pueden consumir agua de boca por estar contaminada por nitritos y nitratos. Las captaciones irregulares de agua, la proliferación de granjas y la agricultura intensiva arrojan cantidades de sustancias que el Medio Ambiente es incapaz de asimilar.
Enlazando con la actividad agrícola también habría que citar el uso que se da al agua del río. Aunque el abuso de las extracciones de agua irregulares no es ni de lejos comparable al de ríos como el Jalón o el Jiloca, siguen existiendo pozos ilegales.
Por otro lado existen dos embalses, Mezalocha y las Torcas. El primero es un pequeño embalse construido en el s XVIII y plenamente integrado en el paisaje y el segundo es la típica obra hidráulica franquista, recrecido en 1973. Son obras de escaso impacto pero que reflejan la histórica carencia hídrica de un río con fuertes estiajes y que se seca completamente en grandes tramos meses enteros.


Una vista del pantano de las Torcas

Hay que tener en cuenta que el Uerba no tiene ningún afluente y que sus aportes de aguas subterráneas son muy escasos. En los últimos años, con un descenso de precipitaciones, la situación se ha agravado y el nivel del río en la estación cercana a la desembocadura ha llegado a ser de 10cms de profundidad y se registraba un caudal tan inapreciable que la estación marcaba 0m/s.
La situación de falta de caudal va asociada a la pérdida de fauna y ha habido episodios críticos como en 2011 cuando se tuvieron que trasladar bancos de peces desde el pantano de Mezalocha por el riesgo de muerte por falta de oxígeno y el consiguiente deterioro ambiental.
Aún así, en el año 2000 se planteó un nuevo recrecimiento de las Torcas y, en paralelo, uno de esos proyectos irracionales que caracterizan a esta tierra: una toma de aguas en forma de trasvase a varios pueblos, pese a disponer ya de acuíferos y hasta del mismo río con un coste de más de 3 millones.
Esta pérdida de agua amenaza el entorno de un río que, al mismo tiempo, nos permite disfrutar de paisajes naturales preciosos, de lugares singulares como el entorno de Cerveruela, pueblo que circunda el cauce, las hoces del río o la presencia de fauna silvestre, desde cangrejo autóctono a nutrias.



El río en Cerveruela


También encontramos paisajes urbanizados, como el parque de Muel, entornos rurales singulares y varios puentes medievales.
Pero el medio rural que encontramos en las riberas nos ofrece una precisa fotografía de uno de los males que aquejan a Aragón: la despoblación.
Conocemos el río sobre todo por su paso por Zaragoza, pero hasta llegar a Muel atraviesa 15 poblaciones que en total suman menos de 2000 habitantes reales.
Es fácil recorrer toda la cuenca en bicicleta, por ejemplo, desde la angosta carretera que conecta el nacimiento en Fonfría con Ferreruela. En invierno es casi una hazaña por las bajas temperaturas, pero no es una hazaña menor cruzarse con algún habitante. Si bien en los aspectos ambientales el río va mejorando, el asunto de la despoblación parece no tener remedio y la demografía de todo el cauce superior va en retroceso.
El transporte público depende de un ferrocarril de puntualidad incierta y muchos pueblos no disponen tan siquiera de bus diario.



Por suerte las cosas cambian, aunque lentamente. El Uerba ya no es una sopa de contaminación, aunque muchos tramos en Zaragoza y en su entorno, en localidades como Cadrete o Cuarte, siguen estando deteriorados.
Hay programas de recuperación de riberas y reforestación y en los tramos urbanos se han creado parques y estabilizado la erosión de las márgenes.
Pero otros problemas persisten y el más grave se aprecia a simple vista: el río cada vez tiene menos agua. De hecho buena parte del año lleva menos de la mitad de lo que se considera caudal ecológico que garantiza su sostenibilidad.
La imagen del río en estos días de lluvias puede ser engañosa. Los ríos hay que vivirlos y, un primer paso, es conocerlos.
Buena idea es acercarse al Uerba, conocerlo en su totalidad si es posible y hacerlo un poco nuestro. A lo mejor nos sirve esa frase de conocerlo es quererlo.




miércoles, 30 de agosto de 2017

Remontando el río Leza y bajando el Cidacos

Hace cosa de un año se empezó a dar a conocer el término España vacía a raíz de un libro de Sergio del Molino sobre la despoblación. Esa tierra en retroceso es la que recorre mi propuesta cicloturista: la sierra de Camero Viejo en la Rioja, las Tierras Altas de Soria y el Alto Cidacos. Una tierra de paisaje agreste que se puede recorrer en bici unos pocos meses al año por lo duro de su clima, así que mejor aprovechar desde mitad de la primavera hasta comienzos del otoño.
Empecé desde Logroño, en plena ola de calor por desgracia, con una subida fácil hasta Villanueva de Iregua, territorio de adosados. Nada más tomar el desvío que nos llevará a Ribafrecha la carretera cambia y el tráfico disminuye progresivamente según nos adentramos en la sierra de Camero Viejo. El trayecto es tranquilo aunque la carretera no tiene arcén. La subida se irá haciendo más evidente y la perspectiva de las peñas de Iregua, Leza y Jubera se va acercando.
Mejor avisar: Desde Logroño hasta lo alto del viejo puerto de Piqueras son casi 70km de subida constante, salvo algún tramo de unos cientos de metros. Es bastante tendida, así que no es especialmente dura.




De camino mucho ganado, a veces en mitad mismo de la carretera. Tranquilidad, que las vacas no comen ciclistas, pero si vas en coche hay que ser muy cuidadoso.



Todo el recorrido lo acompaña el río Leza, a la izquierda de la carretera LR 250, que se encañona en tramos con paredes de decenas de metros verticales. Se pueden ver buitres y otras rapaces y hay una propuesta de caminata hasta Soto en Cameros desde un mirador.
Soto en Cameros tiene un precioso albergue y restaurante en una casona del XVIII que merece una visita aunque no nos quedemos a dormir: las huellas de Cameros.Último lugar donde comprar algo en 20kms, así que atentos. Además en Soto hay una estupenda piscina, en realidad una represa de agua del río Leza.



Por toda la carretera pude comprobar hasta que punto la sequía se había cebado en la comarca. El río baja a grandes tramos completamente seco y en los pueblos se ha emitido un bando limitando el uso del agua corriente a lo estrictamente doméstico.
Desayuno en Laguna de Cameros y desde allí comienza la subida hasta el Puerto de Sancho Leza, donde empieza el Parque Natural de Sierra Cebollera. La carretera se vuelve una sucesión de parches por varios kilómetros y se rodea de arbolado.



Desde lo alto del Collado de Sancho Leza se puede llegar a la provincia de Soria también, pero son 10kms remontando una pista forestal en bastante mal estado, así que opté por bajar hasta Venta de Piqueras por la N-111, un paraje muy tranquilo al lado de la carretera y desde allí coger el antiguo puerto de montaña, hoy casi abandonado, desde cuya cima sale una pista que lleva a Santa Cruz de Yanguas.
En este tramo como mucho encuentras otros ciclistas y algún motero disfrutando las curvas cerradas y el paisaje por lo que se discurre con total tranquilidad.
Hay que tomar la primera pista a la izquierda que sale directamente de la cima del puerto aunque no hay señalización de ningún tipo. Sirva de referente el propio indicador del puerto y un curioso pilar de los riojanos residentes en Chile.



La bajada es de infarto. Desde el punto más alto de la pista, a unos 1750ms de altura, bajamos hasta 1200m en poco más de 10km. Hay piedras sueltas, gravilla y conviene tomarlo con calma si se viaja con alforjas. El paisaje recompensa el esfuerzo y hay una fuente muy oportuna a mitad de camino.
Es una zona de explotación forestal por lo que me aseguraron que entre semana es posible encontrar maquinaria pesada. Gente y coches pocos o ninguno.




Con el calor del día me sentó bien el vermú en Santa Cruz de Yanguas, pequeño y bonito pueblo al pie mismo de la sierra. Luego viene un rosario de núcleos deshabitados o con un número mínimo de habitantes. Un dato: Villar del Río suma, con sus 14 pedanías, 172 habitantes censados.
Cereal, campos yermos, casas de piedra, iglesias semiderruidas y casi nulo paisaje humano.
Recomendable la parada en Villar para visitar su aula paleontológica y tomar algo. Total iba de bajada y tenía tiempo.




Desde allí un momento de llaneo y seguimos bajando hasta Yanguas, uno de los pueblos más bonitos de España según reza el cartel a su entrada. Puede que lo sea, o al menos es un cuidado pueblo de calles empedradas que merece el paseo.



Ya que estamos a orillas del Cidacos lo seguimos descendiendo para encontrarnos con uno de esos horrores de hormigón que pueblan tantos rincones de la península: la futura presa de Enciso.
Una mole de 100 metros de altura que represará el Cidacos, que por cierto baja seco a tramos y que como mucho lleva un caudal mínimo.
Una presa cuestionada y que es un despropósito ecológico sin una utilidad clara. Sobre todo en un río de tan escaso caudal. Según los datos prácticamente todo el caudal del río debería embalsarse para poder llenar el embalse.



Una breve subida nos proporcionará una vista privilegiada de las obras y desde allí de nuevo a bajar hasta Enciso, conocido por sus yacimientos de icnitas. Enciso también es un pueblo interesante y da paso a otro rosario de pequeños pueblos, además de estar al pie de otra sierra con gran número de despoblados.
En otro tiempo está fue una zona minera y de producción textil de la que ya no queda más que el recuerdo en forma de talleres y una pequeña vía verde, la de Préjano, que remonta el antiguo tren minero.

Desde Enciso la bajada a Arnedillo es por una carretera en la que hay tramos que requieren cierta precaución.
Y desde Arnedillo arranca la vía verde del Cidacos, un trayecto muy sencillo, totalmente señalizado y que recorren miles de personas al año y que me llevó hasta Calahorra.



El paisaje humano cambia. Los pueblos se hacen más grandes y eso se nota especialmente al llegar a Arnedo, Quel, Autol. De localidades de unas decenas de habitantes pasamos a pueblos de cierta entidad y con mucha actividad económica.
Fin de trayecto en Calahorra y vuelta a Zaragoza en el tren. Por cierto, desde una estación vacía, sin pantallas anunciadoras, ni taquilla, ni máquina expendedora. Y hablo de un lugar como Calahorra (24.000 habitantes) no de un pueblito perdido.
Una ruta para pensar un poco sobre la despoblación, las formas de vida tradicionales que desaparecen y un paisaje que merece la pena visitar.

Ficha de la ruta

Ruta por Cameros y Tierras Altas de Soria del 28 al 30 de julio de 2017. Total 150km
Bicicleta con alforjas, acampada por libre. 
Recomendable ropa de abrigo. 
Intransitable en invierno.

Primera etapa: Mapa Logroño-Cabezón de Cameros 42km 

Segunda etapa: Mapa Cabezón de Cameros-Puerto de Piquera
Mapa Puerto Piqueras-Arnedillo Total 83Km

Tercera etapa: Mapa Arnedillo-Calahorra 25km por vía verde

Tren Zaragoza-Logroño varios al día. Regional 15,30+3 euros por la bici
Tren Calahorra-Zaragoza varios al día Regional Express 10,45+3 euros por la bici
También hay buses de la compañía Jiménez a Logroño y Calahorra y posibilidad de empalmar fácilmente en Arnedo









jueves, 10 de agosto de 2017

Transporte público y bicicletas. Lento pero seguro.

En la actualidad, no hay que negarlo, llevar una bicicleta en transporte público interurbano se ha vuelto mucho más fácil. Ya no es tan habitual algo que tantas veces se denunciaba desde los colectivos ciclistas: malas caras, impedimentos o restricciones absurdas.
Años de reivindicaciones y una mayor sensibilidad de las empresas, que también han visto una oportunidad de negocio, han dado sus frutos y las transformaciones avanzan lento pero seguro.
En general el transporte en bus es sencillo y hay diversas, aunque no baratas, alternativas de paquetería. El ferrocarril pegó un salto de gigante con el cambio de normativa pero sigue sin ser fácil transportar una bici en algunos trenes, quedando a merced del personal que te toque en suerte en muchos casos. En las próximas líneas recorreré todas las posibilidades.
Hoy en día muchas compañías de transporte han visto el filón en el creciente número de ciclistas, que se concentra aún más en recorridos como el Camino de Santiago con sus bicigrinos (23.347 en 2016) o en zonas costeras.



Así pues todas las compañías de bus tienen ya su tarifa fijada y un número máximo de bicis por vehículo. Las tarifas van desde la gratuidad de una compañía como Therpasa, pasando por los 3 euros de Hife (gratis en Catalunya), los 5 euros de Jiménez o 10 de Alsa hasta los 19 euros del grupo Monbus. En algunas de las compañías se deja claro que se pueden transportar hasta tres bicis si se considera que hay espacio suficiente.
En general el criterio de empaquetado es bastante laxo. Suele bastar con desmontar la rueda delantera y proteger cadena y pedales. Eso sí hay compañías especialmente estrictas en el embalaje, caso de la citada Therpasa, y no siempre es fácil empaquetar una bici. Con que te exijan quitar los pedales (labor a veces difícil y para la que nadie viaja con la llave apropiada) ya te ponen en un aprieto considerable.
Para ello se pueden obtener bolsas en alguna estación, en el caso de Aragón solo en la Intermodal de Delicias en paquetería de autobuses. Si la necesitas te venderán una funda de tamaño considerable que recuerda vagamente a un saco de dormir. Paradoja: la bici sin embolsar molesta pero un envoltorio desproporcionado no. Aún así es de agradecer pues este servicio es una rareza a nivel estatal y solo se encuentra en unas pocas estaciones de las ciudades más grandes.
El tren es otra cosa y entramos en el terreno de la arbitrariedad. Sobre el papel se pueden transportar bicicletas en cualquier tren y la normativa de Renfe lo ampara, pero en la mayoría de los de larga distancia hay un inconveniente: no caben ni aún empaquetadas sin molestar al pasaje. Renfe cambió la ordenanza para permitir el transporte de bicicletas en todos sus trayectos, pero eso fue todo porque no se habilitó espacio en la mayoría de los convoyes para este tipo de equipajes, aún ciñéndonos a la medida especificada, una funda o caja de 120x90x40cm.


Sujetando la bici con el cinturón para discapacitados (y aún así va justa)


En la larga distancia tenemos un problema y es que el bulto de la bici desmontada y enfundada no entra en muchos portaequipajes, menos aún en las estrecheces del AVE. Depende a veces de “sentarla” en algún asiento vacío o encajarla en cualquier hueco, como puertas que no se vayan a utilizar. Invito a visitar páginas de cicloturismo para ver los diversos intentos de enfundar la bici para su transporte con mucha imaginación y diversa fortuna.
En el caso aragonés tenemos un amplio surtido de trenes vetustos de Media Distancia en que se pueden llevar las bicis montadas, pagando un suplemento de 3 euros si se hacen más de 100km. Otra cosa es que las condiciones sean óptimas, pues por un lado nos podemos encontrar con los diminutos tamagochis que atraviesan Aragón de Norte a Sur en los que solo hay un pequeño hueco, prioritario para discapacitados. También hay trenes que se suelen llenar en trayectos tan populares como Tudela-Zaragoza y es un inconveniente encajar pasaje y bicis.



Uno de los conocidos como tamagochi en la estación de Huesca


Así van las bicis en el popular canfranero

Pero tanto en el caso de buses como de trenes queda el inmenso anecdotario de quien, como el que escribe, lleva largo tiempo practicando el cicloturismo.
Situaciones referidas por los aguerridos cicloturistas las hay por cientos: desde trenes con puertas que no se abren, montar verdaderos puzzles de bicis en un espacio ínfimo, negar embarque en una estación sin dar ninguna alternativa o bicis que llegan con piezas de menos tras reiterados golpes en el maletero del bus. También están toda suerte de peculiares diatribas a propósito de los equipajes que pueden dañar las bicis. Aún poniendo por las nubes el precio de una maleta no parece que vaya a ser más cara que una bicicleta, por muy barata que ésta sea. Y un maletón de 20kg impactando contra los cambios, por ejemplo, puede amargar una excursión.


Zona inundada en un regional de Renfe. Mi bici en primer plano


Está asimismo la variedad de opiniones que se sienten autorizadas para asignar un espacio: taquilleros, revisores, guardas de seguridad y, por supuesto, pasajeros. Una cosa es la normativa y otra son los prejuicios.
También hay quien, visto el lío que puede ser mover tu ciclo, ha optado por alquilar una furgoneta para llevar varias bicis e ir uno mismo a destino. Puede salir rentable y desde luego más seguro cuando son varios cicloturistas vistos los precios de la paquetería.
Respecto a mandar la bici como un paquete todas las grandes compañías tienen ya servicios disponibles, aunque es una alternativa poco asequible que ronda entre los 40-50 euros. Compensa la fiabilidad de que tu bici tiene un seguro ante eventuales desperfectos. Además estas compañías suelen ofrecer recoger la bici en tu casa o alojamiento y alguna hasta te la embala, así te ahorras el engorro.
Por desgracia Correos no es la alternativa más barata ni la más cómoda, ya que solo puedes enviar la bici desde sus oficinas y ello si disponen del embalaje, pues solo aceptan el suyo. Ha habido quejas de falta de cajas incluso en localidades de lo que venden como su producto estrella: el Camino de Santiago.


Pedales desmontados y manillar girado para empaquetar




Este es el aspecto de un paquete de bici de Seur


Respecto a los aviones es todo un mundo. La horquilla suele variar entre la gratuidad de los vuelos intercontinentales con Iberia a los 70 euros por trayecto de Ryanair, pero las tarifas varían tanto y cambian tan rápido (lo que ahora escribo puede no ser válido al mes que viene) que sería muy aventurado arriesgar un criterio. Y un vuelo, con las muchas manipulaciones de la carga, es un riesgo mayor de daños de las partes más sensibles, así que mejor pensarlo dos veces y empaquetar bien nuestro valioso vehículo.
Queda además el extra de aquellas personas que quieren llevar un remolque infantil, que no deja de ser una sillita, para el que el asunto queda a la buena voluntad del conductor o revisor de turno. Aunque este tipo de remolques son habituales en muchos países europeos en el Estado Español aún no son muy comunes.



Un transportin infantil


Es mucho lo que se ha andado (o ciclado) queda labor por delante y muchos huecos a nivel normativo, pero parece que la lógica se impone y los hábitos de viaje más saludables, con una creciente presencia de cicloturistas, también.
No queda sino animar a pedalear y conocer mundo a un tiempo, sin prisas y sin humos.

miércoles, 26 de julio de 2017

Camino Santiago del Norte. Tramo gallego en cicloturismo de alforjas.

El Camino de Santiago Norte en su tramo final en Galicia es algo menos duro que tramos como el cántabro o alguna parte especialmente peliaguda del asturiano.
Muy bien señalizado es casi imposible perderse y hay varios recorridos alternativos más cortos, menos duros o que ofrecen mejor paisaje. También hay posibilidad de desviarse a carreteras secundarias bastante seguras y casi desiertas.
En total son unos 200km, partiendo desde Ribadeo, lo que nos permitirá obtener la Compostela una vez en Santiago, aunque hay que sellar al menos dos veces por día nuestra credencial de peregrino. Tres-cuatro días deben ser suficientes, sin matarse, para completar el trayecto aunque se transite todo el tiempo por el Camino, que alterna asfalto con pistas forestales y muy poco sendero al uso.



En mi caso venía desde Santander pedaleando en familia, lo que será objeto de otro post, por lo que la salida fue desde Ribadeo tras un breve descanso. Comencé en un día que amenazaba lluvia y todo el recorrido me acompañaría a veces con verdaderos aguaceros y otras con el típico orballo gallego, lluvia fina pero persistente y que igualmente cala. 
Fundamental ropa de abrigo y para la lluvia. En mi caso el tiempo fue muy frío pese a ser verano.



Primera etapa: Ribadeo-Mondoñedo 40km



La primera etapa, si se hace a pie, lleva hasta Lourenzá, pero no es un tramo especialmente duro, así que opté por seguir hasta Mondoñedo, unos 40km en total.
El comienzo de la subida de Lourenzá hacía Mondoñedo es imposible en bici, sobre todo si ha llovido por lo que es mejor cubrir el primer km por la carretera. 

Mondoñedo es un lugar que merece una visita. El centro de interpretación del Camino facilita información muy útil y el responsable está al tanto de condiciones de tránsito, actividades y cualquier eventualidad que surja. 
Por otro lado la catedral es muy notable y la villa es muy agradable para pasar un rato.
Esta catedral es el único monumento de cierta entidad que encontraremos. Esta parte del camino es más bien de iglesias humildes y de parajes naturales, unidos a una sensible despoblación, que invitan a la calma.




Segunda etapa: Mondoñedo-Baamonde 69Km 


Cuando se sale de Mondoñedo hay varias alternativas. Yo escogí la que sale de detrás del Albergue y que está marcada como Camino Complementario. 

Aquí el mapa con las dos alternativas saliendo de Mondoñedo




Esta alternativa nos lleva a una carretera secundaria y para la bici es ideal. Para caminar es víctima de un mal que se repite en todo el Camino Norte: demasiado asfalto.
Prácticamente sin tráfico, aunque también sin alojamiento, ni tan siquiera un bar en casi 13km, excepción hecha de un pequeño lugar a 3km de Mondoñedo.
Se llega a Abadín, cruce de caminos sin mucho interés y ya podemos afirmar que nos hallamos en lo que en Galicia se conoce como Terra Chá, Tierra Llana, que hace honor a su nombre. Se trata de un paraje muy cómodo para pedalear y con un paisaje que se resume en prados, vacas, algunas ovejas, ríos cristalinos y pocos humanos.




Llegué a Vilalba tras cruzar varios puentes en parajes idílicos y me sorprendió el horrible lugar elegido para ubicar el albergue de peregrinos en mitad de un polígono industrial. La localidad tiene de todo para abastecerse, comer o dormir.
A la salida de Villalba un tranquilo camino y nueva tromba de agua. Nada destacable más allá de una pequeña cuesta y, como una sopa, llegada al albergue de Baamonde. En muy buen estado y donde se puede limpiar la bicicleta con la manguera del jardín.
Un sitio curioso para visitar en Baamonde es la casa-museo del artista local Víctor Corral, además de la iglesia románica.




Tercera etapa: Baamonde-Boimorto 54Km


Mi tercer día amaneció con unos sorprendentes 7ºC. Recordar que era verano, aunque no lo parecía. La etapa que marcan diversas guías para hacer a pie personalmente me parece demencial. Son 41km e incluso en bici tiene tramos muy duros.
Una vez pasado Miraz y As Laxes nos espera un desolado tramo en que hay que llevar especial cuidado al rodar por la piedra que aflora y que resbala bastante.
Tramo muy malo cuando se alcanza el techo del recorrido en Corteporco totalmente al descubierto y con piso de piedra resbaladizo. Con lluvia, temperaturas bajas, viento perpetuo y sin árboles en varios km es mejor intentar pasarlo rápido, aunque en la aldea de Corteporco hay un pequeño lugar para tomar algo y resucitar.



Desde allí empieza la bajada hasta el concurrido monasterio de Sobrado dos Monxes. Inmenso recinto que conoció tiempos mejores y que ahora presenta muchas zonas un tanto descuidadas. Es un estupendo albergue pero en temporada alta se llena hasta los topes.
Yo seguí unos pocos kilómetros más hasta Boimorto.
El albergue de peregrinos de Boimorto es una pequeña joya. Prácticamente nuevo, impecable y casi sin usuarios. Está en un lugar especialmente tranquilo, junto a una pequeña laguna y tienen que venir a abrirte.






Cuarta etapa: Boimorto-Santiago 50Km


Salida de Boimorto y paseo por aldeas y bastante carretera hasta Arzúa donde termina el Camino del Norte y se junta con la verdadera marabunta que recorre el Camino Francés, la más habitual de las rutas santiagueras. Termina la señalización en mal estado y pasa a haber un establecimiento que vive del camino tras otro.



Me tocó emplear los frenos a fondo y esquivar cientos de caminantes. Tras pasar tantos días en las soledades del Camino Norte me resultaba hasta agresivo.
Imposible perderse aunque no hubiera señales. No hay más que seguir la riada de gente.
Esta zona del Camino es muy fácil, aunque hay que ser cuidadoso con la tierra suelta. Miles de pies han horadado el camino y si le añadimos el factor de la lluvia, hace que se formen numerosos agujeros en los que es fácil meter la rueda.
En tramos en los que el recorrido discurre junto a la carretera mejor tomar el asfalto y así no incordiamos a los caminantes.
En Santiago larga espera para obtener la Compostela. Hasta entonces no fui consciente de la cantidad de gente que lleva el Camino en estos últimos años: dos horas de espera y cientos de peregrinos.
Aún así ganas de volver y de encontrar nuevas vías en torno a una ruta tan trillada, pero a la vez tan divertida y siempre con algo novedoso.



Ficha técnica

Tramo gallego Camino Norte del Camino de Santiago 
del 26 al 30 Junio de 2017
Total 213 Km contando pequeños desvíos
Gastos incluyendo albergues y comidas: 67 euros
Retorno a Zaragoza:
Varios trenes sin bicis así que hay que ir a Ourense.
Bus directo por 68 euros, bici incluida, operado por Alsa/Rutas del Cantábrico, 2 viajes al día

domingo, 21 de mayo de 2017

Val de Zafán en cicloturismo y en familia

La Vía Verde Val de Zafán es un trayecto cicloturista que recorre parte de las provincias de Teruel y Tarragona por lo que fue el recorrido de un antiguo ferrocarril que comunicaba la Puebla de Híjar con Tortosa.
Aunque la intención original era prolongarlo hasta san Carles de la Rápita. La línea cerró en 1973 y, con los años, se reconvirtió en lo que es la actual vía verde de Val de Zafán-Baix Ebre.
Hemos recorrido esta vía en varias ocasiones, comprobando con tristeza como el tramo catalán no ha hecho más que mejorar a lo largo de los años. Mientras tanto la parte aragonesa, especialmente entre la Puebla de Híjar y Alcañiz no ha pasado de ser un pedregal infame, a menudo una simple pista agrícola, sin más infraestructura que los carteles que señalan la ruta y aún estos adolecen de mantenimiento en algunos tramos.




Aún así nos volvimos a animar el puente del 1 de Mayo.
Elegimos un mal fin de semana, dado que la climatología rara vez acompaña hasta llegar al Ebro y en este caso hizo frío del bueno. Aclarar que el viento viene en contra la mayor parte del año en muchas zonas y no es precisamente cálido, pues a menudo sopla desde los más de 2000 metros de la sierra turolense.
Hay quien hace la ruta de bajada en dos días y el tramo desde Alcañiz en solo uno, pero se antoja un tanto apresurado si se quiere disfrutar el recorrido.



En nuestro caso llevábamos un transportin con nuestra bebé, con lo que el peso añadido hacía que el pedaleo fuera más lento. Tras la experiencia parece recomendable prescindir del primer tramo, si se opta por la opción familiar, y empezar directamente en Alcañiz. La cantidad de pedruscos, algunos del tamaño de un puño, rodadas de tractor y la falta de toda infraestructura hasta llegar al pueblo de Puigmoreno, ya a un paso de Alcañiz, invita a ello.



De camino el paraje del Llano de Chumilla, zona de clima recio donde los haya y prácticamente despoblada. Junto a ella edificios del antiguo ferrocarril muy deteriorados y ni un alma, salvo algún rebaño y algún agricultor en su vehículo. Recomendable llevar buena provisión de agua y repuestos, pues en todo el tramo aragonés, excepción hecha de Alcañiz, no podrás conseguirlos.



Alcañiz es un buen lugar para reposar, aprovisionarse y, en nuestro caso, dormir.
Desde Alcañiz la cosa cambia, aunque aún queda un incómodo tramo cuesta arriba que se comparte esporádicamente con vehículos hasta Valdealgorfa.
Y en Valdealgorfa un descanso y abrigarse, pues nos espera el largo túnel de 3 km, sin iluminación, con firme irregular y mucha humedad. El recorrido hay quien lo encuentra estimulante y hay a quien le desasosiega. Hay una alternativa subiendo al pueblo y de allí tomando la carretera TE-711 dirección Valjunquera.



Y pasar el túnel supone encontrar una vía verde en excelente estado de conservación, con alguna leve subida pero que desde aquí empieza a descender hasta encontrarse con el Ebro y seguir, si se quiere, hasta el Delta.
La vía sigue pasando bastante alejada de cualquier pueblo hasta llegar a Bot, pero tiene varias paradas de fácil acceso en pueblos como Torre del Compte o Cretas. Por otro lado las vistas mejoran y mucho, con los puertos de Beceite al fondo y más arbolado. En nuestro caso, con el inesperado hallazgo de un pollo de cárabo, rapaz nocturna, caído del nido y que dejamos en el hotel de Torre del Compte que hay a pie de vía. Gracias por la colaboración a la amable propietaria.


Torre del Compte es un buen lugar para un descanso y el pueblo no está lejos de la vía.
Desde aquí la vía aún mejora más en el firme, hay una más que práctica fuente y la última subida hasta el precioso pueblo de Cretas. El olivo cede terreno al viñedo y los entendidos dicen que el vino de Cretas es realmente bueno.
En Cretas un buen albergue a pie de vía en el que conviene reservar con tiempo pues se queda pequeño muy a menudo.



Y ya todo bajada desde aquí. A un lado queda Lledó, última población aragonesa que bien merece una visita.
Ya en Cataluña la bajada se hace más pronunciada y merece una visita Horta de Sant Joan, privilegiada atalaya en la que es caro, muy caro alojarse, así que mejor buscar otro sitio donde pernoctar.


Eso sí, hay 10km hasta Bot, donde hay un bar con mucho encanto a pie de vía, pero el pueblo está bien para tomar un vermú. Podemos dar fe de ello.
Desde aquí, aunque ya nos habíamos encontrado con algún túnel, empieza el pasar un túnel tras otro en los que refresca lo suyo. También hay que llevar especial cuidado con otros ciclistas y caminantes. No todo el mundo tiene la misma pericia, muchos circulan sin reflectantes y no falta quien se bandea de un lado a otro del camino.


Buen lugar para una parada es la Fontcalda, donde, con buen tiempo, apetece hasta darse un baño. Desde aquí hay un eventual escape a Gandesa, desde donde hay buses tanto a Zaragoza como a Tortosa y Tarragona.


Parada entre tanto túnel en la antigua estación de Benifallet, llenita de domingueros y en la que es mejor reservar con tiempo si se quiere comer.
Túneles y más túneles (40 en total) y llegada al Ebro. El clima se suaviza y el paisaje cambia de nuevo a partir del histórico azud de Xerta.
Empiezan a aparecer los cítricos. Naranjos y un olor estupendo en primavera que llega hasta la vía ciclable.





En Xerta una estación muy bien reformada, fuente y un par de pastelerías de lo más interesante.
Desde allí y hasta Tortosa una sombra que se agradece y un Ebro que discurre a un paso de la ruta y que proporciona multitud de mosquitos a determinadas horas que es mejor evitar.



Se ha reformado la antaño fea llegada a Tortosa con una pasarela sobre el Ebro que ofrece una buena vista del casco histórico de la ciudad. Desde allí hay un paseo a la estación de bus y tren.



Vuelta a Zaragoza en el bus de Hife. Destacar la amabilidad del conductor que nos ayudó a cargar bicis y transportín. Las cosas van cambiando en el transporte público para bien, sobre todo por quien pone de su parte.
Y ganas de repetir una vez más, a ver si alguna autoridad ve la luz y se le ocurre mejorar el pedregal que es la mayor parte del tramo aragonés. En Cataluña lo han hecho y genera empleo y buena salud.


Ficha técnica
Val de Zafán, Terra Alta, Baix Ebre por vía verde y pequeños tramos de carretera
Distancia total recorrida: 155km (Todos los tramos de la Vía Verde más algún desvío)
Bicicletas: Orbea Travel y Aran, cubiertas Schwalbe Marathon Plus, alforjas Ortlieb, Norco y Bike bag.
Transportín Croozer 737
Billete tren a Puebla de Híjar, 8,10 euros.
Vuelta desde Tortosa/Zaragoza. Varias salidas al día con Hife 18,50 euros
Posibilidad vivac en algunas zonas de la ruta. 
Camping en Alcañiz, Arnes y Bot. Albergue ciclista en Cretas y Benifallet

Aquí el folleto en pdf de la parte catalana
Trayecto en Wikiloc Alcañiz-Tortosa